Venezuela, Bogotá

Luciérnagas Laboratorio: Arte | fronteras | VIH  proyecto de arte por Daniel Santiago Salguero

Querido Todd. Respondiendo a tus preguntas del último correo te cuento: Efectivamente la crisis Venezolana ha traído una cantidad inmensa de personas de Venezuela a Colombia. Es la migración interna más grande en la historia reciente de Sur América. Se habla de hasta cuatro millones de venezolanos que están ahora en Colombia. Esto ha transformando el territorio cultural. Han llegado a asentarse en todas las ciudades de Colombia, inclusive en las islas del Caribe o en territorios rurales distantes de las ciudades. Muchos vinieron en una primera ola, quizás donde hubo más oportunidades o eran personas con preparación profesional. Ahora no es así, vienen las personas más pobres y en las situaciones más difíciles. Vienen inclusive hasta Bogotá caminando desde Venezuela. Atraviesan páramos y se enfrentan con la actitud xenófoba de muchos colombianos que no toleran su situación. No recuerdan por ejemplo que fueron los colombianos lo que emigraron a Venezuela en nuestra crisis económica y de violencia en los años noventas. Se dice que han regresado más de 300.000 colombianos que vivían en Venezuela. También se dice que la situación acá para los Venezolanos está tan difícil que muchos se están regresando a su país, se dice que se ven personas caminando por las carreteras hacia Colombia y otras ya regresandose a Venezuela. La relación específica y que interesa con respecto al VIH es que en Venezuela ya no hay medicinas para atender el virus. Así que quienes tienen VIH en Venezuela deben salir del país en una situación aún más vulnerable que las de los otros migrantes. Deben además de buscar techo, trabajo, arraigo, buscar su medicina, que es muy costosa y que el gobierno colombiano solo suministra a personas nacidas en el país a través del sistema de salud público. La situación está desbordada por muchos lados. Por ejemplo hasta la semana pasada se dio nacionalidad colombiana a más de 24.000 niños que habían nacido de padres venezolanos en territorio colombiano y que hasta ahora no tenían nacionalidad, ya que los consulados venezolanos están cerrados o no existen mas. Cómo vez, son muchas las aristas y hechos por analizar en medio de la debacle. Se dice que esto traerá muchos cambios sociales, y culturales, como se ha visto que ha sucedido en las grandes migraciones a nivel mundial y local. Ayer oí en la radio, están entrando alrededor de cincuenta mil venezolanos diariamente por la frontera a Colombia. A través del laboratorio estamos desentrañado estas historias, informaciones, estadísticas, subjetividades. Entender y encontrar información nos ayuda a situarnos en el territorio que habitamos. Desde el laboratorio intentaremos dar voz y espacio para reflexionar sobre estas urgentes temáticas.


El laboratorio está siendo tomado por personas en su mayoría colombianos. Casi todos tienen VIH y llegaron al laboratorio a través de la Liga Colombiana de lucha contra el sida, un aliado definitivo para el laboratorio.


El laboratorio consta de 10 sesiones temáticas, de las que ya llevamos cinco: El cuerpo en las artes, Memoria Léxica, Arte y fronteras, Arte y VIH, Grupo de estudio y redes de afecto. Estas sesiones han traído charlas y colaboraciones muy esclarecedoras de la situación. Cómo ya sabes la idea es hacer un performance final en espacio público, al parecer sucederá durante la noche del 25 de octubre en el Jardín Botánico de Bogotá. Las sesiones son abiertas y gratuitas para la comunidad. Por lo general nos encontramos en grupos de 8 a 15 personas. La idea es que haya un grupo constante, creo que serán unas diez personas posiblemente las que lleguen hasta el final del laboratorio para la presentación. La metodología de trabajo para este performance viene de herramientas que adquirí en la Maestría de Teatro y Artes Vivas que hice en la Universidad Nacional de Bogotá hace unos años. Esta maestría es dirigida en gran parte por los directores de la compañía de teatro Mapateatro, que tiene un interés especial en poéticas relacionadas a la memoria, lo político y social.

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Luciérnagas Laboratory: Art | borders | HIV  art project by Daniel Santiago Salguero

Dear Todd. In response to your questions from your last e-mail, let me tell you: Indeed, the crisis in Venezuela has brought a huge amount of people from Venezuela to Colombia. It is the biggest internal migration in recent South American history. It is said that there are almost four million Venezuelans in Colombia now. This has transformed the cultural terrain. They have settled in all towns across Colombia, including in the Caribbean islands and in rural locations, far away from the big cities. Many have come over in a single first wave, perhaps to where there were more opportunities, or they were people who came with a specific professional training. Now it is no longer like that, the people who are coming are poorer and in more difficult situations. They even walk from Venezuela all the way to Bogotá. They cross moors and confront the xenophobic attitudes of many Colombians who do not tolerate the situation. These Colombians do not remember, for example, that it was them who emigrated to Venezuela in the nineties during the crisis afflicted by economics and violence. It is said that more than 300,000 Colombians who lived in Venezuela have returned. It is also said that the situation here for Venezuelans is so difficult that many are returning to their country, and that people are seen walking on the highways to Colombia while others are returning to Venezuela. The specific relationship to HIV is that Venezuela no longer has the medicine for the virus. So those who have HIV in Venezuela must leave the country in an even more vulnerable position than the that of the other migrants’. Asides from looking for a roof, work, and some rooting, they must also look for their medicine, which is very expensive and the Colombian government only supplies through the public health system to people who were born in the country. The situation is overstressed in many ways. For example, up until last week, the Colombian nationality was given to more than 23,000 children who were born from Venezuelan parents on Colombian territory, and who up until now did not have a nationality, since the Venezuelan consulates have been closed down, or no longer exist. As you can see, there are many sides and facts to analyze within the debate. People say that this will bring about many social and cultural changes, as we have seen has happened in large migrations on both global and local scales. Yesterday I heard on the radio that there are over fifty thousand Venezuelans entering, daily, through the Colombian border. In the labs, we have been unraveling these stories, informations, statistics, and subjectivities. Understanding and finding information helps us situate ourselves in the territory in which we inhabit. In the lab, we try to give voice and space to reflect on these urgent themes.

The lab is being used by Colombians in majority. Almost all of them have HIV and arrived at the lab through the Liga Colombiana de lucha Contra el Sida, a definite ally to the lab.


The lab features 10 thematic sessions, five of which we have already done: The body in the arts, Lexical Memory, Art and borders, Art and HIV, Study group and networks of affect. These sessions have brought talks and collaborations that have been very clarifying about the situation. As you already know, the idea is for there to be a constant group, and I believe there will likely be around ten people who will arrive before the end of the lab for the presentation. The work methodology for this performance comes from tools that I have acquired during my Master’s in Theater and the Living Arts, which I completed at the National University of Bogotá some years ago. This Master’s is managed in large part by the directors of the Mapateatro theater company, which has a special interest in poetics that are related to memory and to that which is political, as well as social.

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